"La Tierra y el cielo, bosques y campos, lagos y ríos, las montañas y el mar son excelentes escuelas que nos enseñan muchísimas cosas que no se pueden aprender en los libros".
(John Lubbock)

viernes, 15 de abril de 2016

Desfiladero de las Cambras y Circuito de San Úrbez de Añisclo (Huesca)

Introducción:
     El Collado de Añisclo supone el punto de unión entre el Macizo de Monte Perdido o de las Tres Sorores (Tres Serols): Cilindro de Marboré, Monte Perdido y el Soum de Ramond o Pico de Añisclo y el Macizo de las Tres Marías con el Pico Inferior de Añisclo (La Suca).
     A los pies de esa gran “U” que dibuja el Collado de Añisclo, en esa cuenca glaciar y como resultado de las surgencias y neveros que provienen del Macizo de las Tres Sorores, nace el río Bellós.
  Desde su amplia cabecera, prácticamente desprovista de vegetación, hasta su desembocadura en el río Cinca, en la localidad de Escalona, el río Bellós - alimentado por las aguas de los numerosos barrancos que se vierten en él a lo largo de todo su recorrido -, se precipita violentamente en una sucesión de cascadas, toboganes y pozas, encajonado y serpenteando por una profunda hendidura producida por la erosión de las aguas sobre la roca caliza y entre grandes paredones que casi no dejan pasar la luz, formando el Valle o Cañón del Añisclo, el más bonito, espectacular y agreste - para muchos -, de los cuatro grandes valles que forman parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
    En este valle se suelen diferenciar dos tramos:
    * Cañón de Añisclo: Desde su nacimiento hasta la confluencia con el río Aso, a la altura del eremitorio de San Úrbez.
    * Desfiladero de las Cambras (sector inferior del Cañón de Añisclo): Una vez recibidas las aguas de su afluente el río Aso o Viandico, el Bellós cambia bruscamente de dirección (N-S) y se orienta en dirección SE hasta la localidad de Escalona, para entregar sus aguas al río Cinca.


    La ruta que proponemos, especialmente apta para hacer con niños, discurre por el sector inferior del valle hasta la entrada al Cañón de Añisclo y consta, a su vez, de dos tramos bien diferenciados:
    * El primero - de unos 13 km que recorreremos en coche - va desde Escalona por la carretera HU-631 hasta el aparcamiento de la Ereta de Bies, situado muy cerca del puente de San Úrbez.
     * El segundo es un pequeño itinerario circular de unos 2,5 km, conocido como Circuito de San Úrbez o Ruta del Agua, que recorre lugares de gran atractivo como la cascada del río Aso, las ruinas del molino de Aso, la Cueva de los Moros, el puente de madera sobre el río Bellós, el eremitorio de San Úrbez de Añisclo y el espectacular puente medieval sobre el río Bellós.

Acceso a Escalona:
    A la Ereta de Bies (aparcamiento de San Úrbez) se puede acceder por la N-260 desde Sarvisé, donde se toma la carretera (HU-631) que une esta población con la de Escalona a través de Fanlo y que recorre el Valle del río Chate, valle de laderas densamente arboladas con gran variedad de especies que configuran el que es, tal vez, uno de los mejores paisajes otoñales de todo el Pirineo.
    Pero como nuestra propuesta supone subir por el Desfiladero de las Cambras hasta la Ereta de Bies, nos dirigimos por la A-138 hacia Escalona -  y en la rotonda tomamos la salida hacia Fanlo, Puyarruego, Valle de Vió, Cañón de Añisclo, … 



La ruta paso a paso:

Tramo I (Desfiladero de las Cambras).


Desvío en Escalona al Cañón de Añisclo.

    En la rotonda de Escalona tomamos la carretera HU-631 (Escalona-Sarvisé) en dirección al Cañón de Añisclo, Valle de Vió, Fanlo...  A los pocos metros, dejamos a la derecha el desvío de la carretera HF-0104AA que va a Puértolas y a las Gargantas de Escuaín y, un poco más adelante, a la izquierda, la carretera que, cruzando un puente sobre el río Bellós, va hacia Puyarruego y prosigue hacia Buerba, Vió, ...

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Pozas de Puyarruego.
        
    Pasado el desvío a Puyarruego y una vez rebasado el PK 2, vemos como el discurrir por esta zona del río Bellós es amplio y tranquilo, nada que ver con la vehemencia y el ímpetu con que desciende por los tramos superiores. Sus aguas se remansan y el entorno es ideal para el baño en verano: cascadas, badinas o pozas, playas fluviales de aguas frescas y cristalinas, … son las llamadas Pozas de Puyarruego.

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Zona de pícnic, cerca de Puyarruego.   
    
    Algo más adelante, aproximadamente en el PK 3,5, la carretera pasa por una pinada que ha sido acondicionada como “área de pícnic”, dispone de bastante sombra, un par de mesas de piedra y un pequeño refugio con chimenea. Es una zona muy tranquila, junto a la margen izquierda del río Bellós, que ofrece la posibilidad de disfrutar de un agradable baño

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    Tras cruzar un puente, la carretera prosigue por la margen derecha del río. Aproximadamente en el PK 4,5 nos encontramos con unos carteles que nos señalan que entramos en terrenos del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. 

Entrada al Parque Nacional y bajada a la Fuente de los Baños

     En este lugar, a la derecha, se encuentra la bajada a la Fuente de los Baños, conocida también como Fuente de Puyarruego y Fuente de los Suspiros: 278 peldaños (muy cómodos) hay que descender hasta la surgencia de la fuente. El trayecto (bajada y subida) se puede hacer perfectamente en unos 20 minutos acompañados por una vegetación en la que predomina el boj.
    Cientos de personas acuden cada año a este lugar atraídas por sus templadas aguas termales, de propiedades minero-medicinales y especialmente beneficiosas para las afecciones bronquiales.

Tramos de escaleras y manantial.
       
    Si nos decidimos a bajar hasta la fuente, deberemos extremar la precaución en el último tramo, cuando el sendero gira a la izquierda y se asoma al cauce del río: el camino suele estar húmedo y el suelo puede resultar resbaladizo. Sin embargo, una cadena situada primero a la derecha, a modo de barandilla, y luego a la izquierda, anclada como pasamanos a la roca, asegura el paso hasta el final de la senda, donde hay colocadas dos largas grapas verticales de hierro: la fuente está situada al final del sendero, a ras de suelo. 
    Estamos en uno de los tramos más angostos del Desfiladero de las Cambras.


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    La carretera nos adentra en un territorio protegido y con una normativa especial: la de los Parques Nacionales. A partir de aquí, el tramo de la HU-631 que está dentro del PN no tiene mantenimiento de viabilidad invernal, época en la que son frecuentes - a causa de las fuertes lluvias y nevadas -, los desprendimientos de rocas que, junto al hielo, pueden dificultar o impedir el paso de los vehículos. Igualmente, este tramo, en época estival es de sentido único ascendente hasta el aparcamiento de San Úrbez. 


La estrecha carretera se adapta al trazado del desfiladero.
    
    La carretera, estrecha y sinuosa pero equipada con quitamiedos, transcurre paralela al río, adaptándose al trazado de la profunda y estrecha garganta formada por el Bellós. Los grandes paredones rocosos y la abundante vegetación que los cubre dificultan el paso de la luz: apenas podemos divisar el cielo, convertido es una franja estrecha y ondulada. 

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Tramo del Desfiladero de las Cambras.

      A medida que ascendemos por el “Congosto d’as Cambras” nos damos cuenta del porqué de este nombre: en aragonés “cambra” significa cámara, habitación, sala, y hace alusión a las numerosas cavidades naturales que podemos observar en las paredes calcáreas del desfiladero, como la que encontramos en un recodo del camino - aproximadamente en el PK 9 -, y en la que figura una placa que nos recuerda "la cota alcanzada por la crecida del río Vellos el día 21 de octubre de 1977": unos 2 metros por encima de la carretera.


Uno de los túneles que encontraremos en el itinerario.
    Algunos túneles, pequeños y estrechos, que encontramos en nuestro recorrido, nos dan una idea de la dureza de la construcción de esta carretera (finales de 1940), que se proyectó con la idea de llevar a cabo un aprovechamiento hidroeléctrico de las aguas que, por diversos motivos, nunca llegó a hacerse realidad.

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Antiguas instalaciones de medición de aforos del río Bellós.

    A lo largo de nuestro itinerario son numerosos los pequeños ensanches de la carretera que nos permiten detener el coche y admirar la belleza del paisaje y de la vegetación. Nos llama la atención que especies frioleras y propias de terrenos más secos (robles y carrascas) se encuentren por encima de hayas y arces que se sitúan en el fondo del barranco: inversión térmica de la vegetación. 
    Y, algo más adelante, en uno de esos pequeños ensanches de la carretera - PK 10,5 -, nos encontramos con unas antiguas instalaciones para la medición de aforos del río Bellós.
    Conforme nos acercamos a la zona de aparcamiento, el cañón se ensancha, se abre el cielo y un nuevo protagonista aparece para adueñarse de la vegetación: el “buxo” o boj, arbusto ramoso que el botánico Salvador Mesa define como “una especie de marfil vegetal” por su color amarillo pálido, y cuya preciada madera, dura y densa pero fácil de moldear y ligera, ha sido muy utilizada para la fabricación de utensilios domésticos - cucharas, tenedores, bolillos para encajes, badajos para los cencerros, … -, que constituían muchas veces un complemento, una ayuda para la economía familiar en estos valles.

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Llegando a la Ereta de Biés (Aparcamiento de San Úrbez)
        
     Llegamos muy cerca del PK 13 y vemos, a la derecha, una pista de tierra que se dirige a los puentes y a la Ermita de San Úrbez y hacia el fondo del Cañón de Añisclo, pero cuyo acceso - cortado con una cadena - está permitido sólo al uso peatonal.
     Seguimos un poco más adelante, pasamos el hito del PK 13, y llegamos a la Ereta de Bies, donde se encuentra el aparcamiento de San Úrbez, final del primer tramo de nuestra ruta, aunque la carretera asfaltada describe una cerrada curva de casi 180º, y sigue ascendiendo hacia otros pueblos que conforman el Valle de Vió: Buerba, Nerín, Sercué, Fanlo, Vió, …
    En época de gran afluencia de visitantes - especialmente en verano -, el pequeño aparcamiento se muestra claramente insuficiente, y es necesario aparcar en una orilla de la carretera, antes o después de llegar a la Ereta de Bies, o incluso subir un par de kilómetros más arriba por la HU-631, hasta el aparcamiento situado en el mirador de "La Tella", en el cruce de esta carretera con la que va a Vió y a Buerba.


Tramo II (Circuito de San Úrbez o Ruta del Agua).
    Desde el aparcamiento podremos realizar numerosas y variadas rutas por esa garganta fluvial que es el Cañón de Añisclo: Cumaz (1 h), Selva Plana (2 h), La Ripareta (3 h), Fuenblanca (5 h) y el Collado de Añisclo (7 h).
    El Circuito de San Úrbez es una pequeña ruta circular que nos acerca a lugares de gran atractivo: la cascada del río Aso, las ruinas del molino de Aso, la Cueva de los Moros, la ermita rupestre de San Úrbez de Añisclo y el puente medieval sobre el río Bellós.

Datos y trazado de la ruta:

Datos de la ruta.
Perfil de la ruta.






La ruta paso a paso:


Ereta de Bies (Aparcamiento de San Úrbez)
  
     Aunque  el circuito se puede hacer en los dos sentidos, nosotros lo haremos hacia la izquierda, siguiendo las indicaciones de unos paneles que nos dirigen hacia la Cascada y Molino de Aso y Circuito de San Úrbez (45 min.). La pista es amplia y nos lleva hacia el refugio forestal y punto de información.

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Panel interpretativo de la ermita de San Úrbez.
        
     Nada más pasar el refugio forestal, el camino gira a la izquierda y nos encontramos con un panel interpretativo de la ermita de San Úrbez de Añisclo que nos habla de la historia de este santuario rupestre emplazado en una espectacular pared rocosa. A nuestra izquierda, al frente, el Cañón de Añisclo.

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Ermita de San Úrbez, desde el otro lado del barranco.
   
     El camino se asoma al barranco y podemos ver, al otro lado del mismo, el santuario rupestre.

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1ª bifurcación: continuamos por la izquierda.

    Llegamos a una primera bifurcación y seguimos por la izquierda. 

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Una densa vegetación flanquea el camino.
    
     La amplia pista forestal se transforma en una estrecha senda que transcurre casi en llano y se encuentra envuelta en una densa vegetación, formada por bojes, abetos, sauces, avellanos, robles, hayas,... que nos acompañarán en todo nuestro recorrido.

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Desvío a las ruinas del Molino de Aso.
    
     Algunos de los tramos por los que discurre la senda han sido mejorados recientemente - especialmente en las zonas con pendiente -, con la colocación de losas de piedra que aseguran y facilitan el paso e impiden que el terreno se embarre.
    Nos encontramos con una segunda bifurcación: a la derecha, hacia el Molino de Aso. Merece la pena bajar - incluso hasta el cauce del río -, pues las ruinas del molino se encuentran muy cerca.


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Ruinas del Molino de Aso.
        
     Después de un corto descenso, las ruinas del molino de Aso se muestran a nuestros ojos, camufladas entre una vegetación que prácticamente las oculta.
    Si nos asomamos a su interior, podremos ver - tapizados por el musgo que las envuelve-, los restos de una piedra de molino y de un eje de polea, testigos de tiempos mejores en los que el Molino de Aso era utilizado para la molienda y, posteriormente, también para la producción de energía eléctrica.

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Ruinas del Molino de Aso, desde el cauce del río Aso o Viandico.
   
      Una senda, situada frente al molino, nos invita a seguir bajando en busca del cauce del río Aso. Es una estrecha senda que, en uno de sus tramos, está provista de una cuerda de seguridad para facilitar el paso. 
    Una vez junto al río, volvemos a ver las ruinas de lo que realmente fueron los dos molinos de Aso, ya que existía un primer molino o molino superior, que alimentaba un segundo molino o molino inferior. 
   Aprovechamos el momento para disfrutar del entorno, del murmullo de las aguas, ...

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Giramos a la izquierda, hacia la Cueva de los Moros y la Cascada de Aso.

    Regresamos a la senda que nos traía del aparcamiento y proseguimos, hacia la derecha, por el Circuito de San Úrbez. El camino llega a una nueva bifurcación. Vemos, a la derecha, una pasarela metálica sobre el río Aso - que cruzaremos a nuestro regreso -, pero nuestro itinerario prosigue por la senda de la izquierda.

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A la izquierda, hacia la Cueva de los Moros. A la derecha, Cascada de Aso.
   
     El sendero nos lleva a otra bifurcación. Por la derecha se va hacia la parte superior de la cascada y por la izquierda a la Cueva de los Moros del Molino de Aso, hacia donde nos dirigimos ahora.

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Cueva de los Moros del Molino de Aso.

    Una pronunciada subida nos lleva, en unos 10 minutos, a la entrada a la cueva. No es nada extraño - especialmente en época estival -, encontrarnos con grupos que se preparan para una pequeña aventura espeleológica por la cueva, cuya travesía no ofrece ninguna dificultad al ser un recorrido casi horizontal pero con presencia de agua y barro arcilloso.
    Bajamos de la cueva por el mismo sendero y, al llegar al desvío, giramos a la izquierda buscando la parte superior de la cascada de Aso.

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Junto a la barandilla, antiguo canal que alimentaba el molino.
     
    Una barandilla metálica, a nuestra derecha, nos permite acercarnos hasta la orilla y poder ver el pequeño canal que antiguamente desviaba el agua hasta el molino superior de Aso. Unas piedras colocadas en el cauce del río y unas sirgas, a modo de pasamanos, nos ayudarán a entrar en el lecho del río y poder contemplar y "escuchar" el paisaje. Debemos extremar la precaución para no resbalar. 

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La cascada de Aso, desde la pasarela metálica.
      
     Volvemos sobre nuestros pasos en busca de la pasarela metálica - que ahora sí cruzaremos -, desde la que tendremos una vista inmejorable de las aguas del río Aso que se precipitan tumultuosamente formando una preciosa cascada: la del Molino de Aso.
    Tampoco aquí resulta nada extraño ver a grupos de barranquistas hacer el rápel de la cascada, antes de salirse del río un poco más abajo, a la altura de las ruinas del antiguo molino harinero, al estar totalmente prohibido seguir por el cauce: es uno de los límites del PN de Ordesa y Monte Perdido.

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Mosaico multicolor.


    Los bosques de pino silvestre, encinas, avellanos y un sotobosque con predominio de boj y, en primavera, el colorido alegre y variado que aportan las florecillas silvestres y la presencia de los primeros reptiles en busca de los tímidos rayos de sol, nos acompañan y alegran nuestra ruta. 

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El molino de Aso desde un de los miradores.
    
    Nos encontramos ahora en la margen izquierda del río Aso. Ascendemos ligeramente por un tramo escarpado que nos lleva a un pequeño mirador, con una estupenda panorámica del molino y del río Aso. 

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El río Bellós (izquierda) recibe las aguas del río Aso (derecha).
    

    El sendero continúa y, un poco más adelante, llegamos a un nuevo mirador que nos permite contemplar la confluencia del río Aso (derecha) con el río Bellós (izquierda). Un cartel nos advierte de lo peligroso que podría resultar arrojar piedras por el precipicio.

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Puente de madera sobre el Bellós. El Cañón de Añisclo.
   
    El camino empieza a descender y nos acerca a la margen derecha del río Bellós. Un puente de madera nos permite cruzarlo. Por los extremos de la margen izquierda podemos descender al cauce y disfrutar de la naturaleza, de un entorno privilegiado, acunado por el murmullo de las aguas de los ríos que se unen en este paraje, lugar idóneo para descansar un rato o "picotear" algo.

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Pista (GR-15) hacia la ermita de San Úrbez.
     

    Otra vez en el sendero, el camino empieza a ganar altura lentamente para, en un par de lazadas, alcanzar la pista (GR-15) que, hacia la izquierda, lleva a  Cumaz (1 h), Selva Plana (2 h), La Ripareta (3 h), Fuenblanca (5 h) y el Collado de Añisclo (7 h).
     Nosotros giramos a la derecha en busca primero de una pequeña fuente y, un poco más adelante de la ermita rupestre de San Úrbez.

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Ermita de San Úrbez.
     
    Cuenta la tradición que San Úrbez, nacido en Burdeos a principios del s. VIII, se dedicó al oficio de pastor en algunos pueblos del valle de Vió - mientras vivió por esta zona -, para estar en contacto con la naturaleza y poder meditar, refugiándose en este abrigo natural, conocido como Cueva de Sestral, cuando salía con el ganado. 


Interior de la Ermita de San Úrbez.

    Un solo muro de mampostería fue suficiente para convertir esta oquedad de la roca en un eremitorio rupestre en el que San Úrbez - abogado del agua -, goza de una gran veneración y al que las gentes de estos valles acuden en romería tres veces al año. 
    En el exterior de la ermita, en una pequeña gruta situada en alto, junto a un altar de piedra, se encuentra una imagen de la Inmaculada Concepción.

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Confluencia del río Aso (izquierda) con el Bellós (derecha).
    
    Desde el muro de piedra que bordea la amplia pista forestal podemos asomarnos al cañón y ver cómo el río Aso (a la izquierda) entrega sus aguas al río Bellós (a la derecha). 


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Puente medieval de San Úrbez.

    Pronto llegamos a una pequeña bifurcación en la que, a la derecha, encontramos el puente nuevo (de hormigón) sobre el río Bellós, pero optamos por girar a la izquierda siguiendo las marcas blancas y rojas del GR 15 para cruzar el río por el restaurado puente medieval de San Úrbez, desde el que se tiene una impresionante vista cenital del cauce del río Bellós. 



El río Bellós desde el Puente medieval de San Úrbez.
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    Nada más cruzar el puente y subir por el camino empedrado, giramos a la derecha, evitando así llegar a la carretera HU-631 y tener que subir por ella hasta el aparcamiento. En época de gran afluencia de visitantes (principalmente en período estival), podemos encontrarnos, en el último tramo de esta estrecha carretera antes de llegar a la Ereta de Bies, una gran cantidad de coches aparcados en el borde izquierdo de la calzada y que dificultan la circulación de los vehículos que suben hacia el aparcamiento, lo que podría entrañar cierto peligro o molestias para los senderistas.


Tramo de sendero que evita  la HU-631 para regresar al aparcamiento.

    Llegamos así a unas escaleras donde empieza un tramo del sendero recientemente mejorado que nos llevará a la Ereta de Bies, al aparcamiento de San Úrbez, evitándonos de esta manera tener que transitar por la estrecha carretera asfaltada.
    Hemos recorrido unos 2 km y estamos de nuevo en el punto donde iniciamos (y donde finaliza) la segunda parte de nuestra ruta: el Circuito de San Úrbez de Añisclo o Ruta del Agua.

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VÍDEO


Vídeo de "El Desfiladero de las Cambras y el Circuito de San Úrbez de Añisclo" en Huesca. Por Antonio García Martínez



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miércoles, 13 de abril de 2016

A la Cruz Cubierta por el Mirador del Cinca (Aínsa-Huesca)

Introducción:
     La Cruz Cubierta es un templete circular levantado en el s. XVII. Alberga en su interior, junto a un altar, una columna labrada en piedra y rematada por una cruz de hierro. Representan la carrasca (encina) sobre la que - según cuenta la leyenda -, apareció milagrosamente una cruz de fuego cuando las tropas cristianas, capitaneadas por Garci Ximènez (primer rey de Sobrarbe), estaban perdiendo ánimos y moral ante la clara superioridad numérica de sus enemigos. Este hecho enardeció e infundió tanto ánimo a los cristianos que terminaron por ganar la batalla que según la tradición, en el año 724 y en este mismo lugar, libraban contra los musulmanes para reconquistar Aínsa. 

La Cruz Cubierta (s. XVII)

    La leyenda de esta batalla - conocida como "la Morisma" - , debió transmitirse primero oralmente, y luego pasó a ser representada, existiendo documentación que prueba que, ya en el s. XVII, dicha representación contaba con la subvención de la Corona.
     Hoy en día, "la Morisma" constituye una representación teatral en toda regla en la que participan más de 300 personas, todas ellas habitantes del pueblo o de la comarca de Sobrarbe. La cita tiene lugar en la Plaza Mayor de Aínsa el primer fin de semana de septiembre de los años pares. En 2014 se llevó a cabo la primera puesta en escena nocturna, constituyendo todo un éxito. 

Acceso:
     El acceso a la Cruz Cubierta se hace a partir del aparcamiento situado detrás del Castillo de Aínsa, al final de la zona reservada al estacionamiento de los autobuses, donde existen unos paneles informativos y unos indicadores de ruta.
     No hay ningún problema para llegar hasta la Cruz Cubierta en coche: la carretera hasta allí está asfaltada. Tampoco lo hay por la distancia: está situada aproximadamente a 1,5 km del aparcamiento (unos 20 minutos a pie) y el terreno es llano. Igualmente, por otra carretera también asfaltada, que llega hasta el cementerio, se puede acceder en coche hasta el desvío al Mirador del Cinca, trayecto que se puede hacer a pie en unos 10 minutos.
    Sin embargo, el itinerario que proponemos nos lleva, primero al Mirador del Cinca y, después, a la Cruz Cubierta siguiendo el Camino de la Serreta. Un recorrido circular de unos 4,5 km aproximadamente - que haremos a pie -, y en el que podremos contemplar, a nuestra derecha, el Valle del río Cinca, la Peña Montañesa, Labuerda… y, a nuestra izquierda, las llanas y fértiles tierras de cereales y algún que otro viñedo que conforman el Llano de Aínsa.


Datos y trazado de la ruta:




Datos de la ruta


Perfil de la ruta

En verde, trazado de la ruta




La ruta paso a paso:

Punto del recorrido nº 1
0 km: Iniciamos la ruta junto al aparcamiento del Castillo de Aínsa. Unos paneles informativos nos hablan de las GeoRutas en BTT y de las rutas en BTT (rutas 3 y 6). Los carteles indicadores señalan, hacia la izquierda, la dirección al Camino de la Serreta, Mirador del Cinca, la Cruz Cubierta y el sendero a San Vicente de Labuerda por el PR-HU 41. Nuestro camino empieza por carretera asfaltada. 

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Punto del recorrido nº 2

0,170 km. Primera bifurcación. Giramos a la derecha. Un indicador nos señala que al Mirador del Cinca tardaremos unos 10 minutos. A partir de este momento seguiremos las señales de la ruta en BTT 6, que va hacia la Serreta.
    Contemplamos, a la izquierda, una amplia llanura y, al fondo, la silueta inconfundible y omnipresente de la Peña Montañesa (2.295 m), la cima más elevada de Sierra Ferrera.
    El camino asfaltado discurre entre campos de cereales y alfalfa que, en Primavera, adquieren unas preciosas tonalidades verdes. Muy pronto, la carretera gira a la izquierda y asciende ligeramente. Los campos quedan a la izquierda y, a nuestra derecha, la pequeña loma de la Serreta. Pasamos por delante de una construcción de piedra que alberga una subestación eléctrica de ERZ.
    La carretera que hemos dejado, y que continúa de frente, lleva a la Cruz Cubierta (en unos 20 min.), a la Ermita de San Felices (en unos 40 min.) y a San Vicente de Labuerda por el PR-HU 41.

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Punto del recorrido nº 3

0,810 km: Segunda bifurcación. Nos desviamos a la derecha, abandonando la carretera que sigue hacia el cementerio. Cambiamos el asfalto por una pista de tierra que, en ligera subida y en apenas unos 100 m, nos conduce al Mirador del Cinca y al Camino de la Serreta. 

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Punto del recorrido nº 4  

0,890 km: Hemos llegado a nuestro primer destino: el Mirador del Cinca. Las vistas sobre el valle del Cinca, Labuerda, el casco antiguo y el Llano de Aínsa, Pantano de Mediano, la Peña, Guaso,... son excelentes. El lugar está acondicionado con unos bancos donde poder descansar. Unas mesas paisajísticas nos ayudan a identificar las diferentes formaciones montañosas que se extienden ante nuestros ojos y nos hablan de los ríos trenzados, de los que el Cinca es un claro ejemplo.
     En este punto se nos presentan varias opciones:
     a) Regresar por el mismo camino hasta la primera bifurcación que hemos encontrado y que nos va a permitir ir a la Cruz Cubierta por la pista asfaltada o regresar al aparcamiento.
   b) Seguir la pista de tierra que, a la derecha y en unos 15 minutos, nos lleva a nuestro punto de partida. Este "recorrido corto" permite tener una vista "aérea" del casco antiguo, del pantano de Mediano y pasar por "El Eco", una zona muy conocida, situada frente al Castillo de Aínsa, en la que se produce este fenómeno acústico.  
  c) Continuar a la izquierda por el Camino de la Serreta (recorrido largo), por la ruta en BTT 6 y llegar, en 1 hora y 15 minutos aproximadamente, a la Cruz Cubierta.
   Nos hemos decidido por el recorrido largo (opción C), y seguimos, por el Camino de la Serreta, las marcas rojas de la ruta en BTT 6.
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Punto del recorrido nº 5

A partir de aquí, la pista de tierra se transforma en una senda estrecha que transcurre, en un primer momento, por la cresta de la Serreta, junto a unas torretas de tendido eléctrico. En un principio, el sendero, bien señalizado y balizado, se desvía ligeramente a la izquierda, transcurre paralelo a un muro de piedra y pasa por detrás del cementerio de Aínsa. Pero, pronto, se dirige hacia la derecha, se pierden de vista los llanos ainsetanos y la senda discurre, casi aérea, por la cara este de la sierra. A nuestros pies, el Valle del Cinca y, en primer plano, las instalaciones de una planta de tratamiento de áridos y, algo más lejos, las del hotel, restaurante y camping "Peña Montañesa" .

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Punto del recorrido nº 6

    No es nada difícil poder avistar, por este paraje, aves rapaces que surcan los cielos, como el buitre leonado. Aínsa cuenta con un comedero para aves necrófagas.
  El camino que hemos seguido empieza a descender de forma pronunciada. Esta es la parte más "técnica" de nuestro recorrido y es necesario prestar mucha atención, especialmente si el terreno está húmedo, para evitar posibles resbalones, tropiezos y caídas.
  Conforme vamos bajando, vemos a nuestros pies un pequeño riachuelo (río Forcaz) y, al otro lado, una cantera de piedra, hacia los que se dirige nuestra senda.


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Punto del recorrido nº 7


2,580 km: Llegamos al Barranco Forcaz, final de nuestro descenso. Al otro lado hay una pista amplia, por la que suelen transitar los camiones que van a la cantera de piedra, y que enlaza muy pronto, y por la derecha, con la carretera autonómica A-138, a la altura del Hotel Peña Montañesa, muy cerca de Labuerda. 

Junto al barranco, encontramos un poste con varios indicadores. Giramos a la izquierda.


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Punto del recorrido nº 8

 Tras girar a la izquierda, seguimos las marcas rojas de la ruta en BTT 5, para ascender suavemente por un camino también balizado con las franjas blancas y amarillas del PR-HU 41. 

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Punto del recorrido nº 9

3,140 km: Llegamos a una nueva bifurcación desde la que divisamos, a escasos metros, la figura inconfundible de la Cruz Cubierta.
     La senda se transforma en una amplia pista de tierra que, a la derecha, se dirige a la Ermita de San Felices (unos 15 minutos) y a Aínsa, por el Camino de Matacanes (en unos 50 minutos), ruta esta última que se desaconseja pues, a causa de unos desprendimientos de tierra, algunos de sus tramos pueden resultar peligrosos.
    Continuamos por la izquierda, buscando la Cruz Cubierta por el camino de tierra que pronto se convierte en pista asfaltada.


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Punto del recorrido nº 10

     Apenas recorridos unos metros, llegamos a nuestro segundo y principal destino: la Cruz Cubierta.
    Podemos sentarnos junto a un pequeño muro semicircular para contemplar este monumento levantado para albergar la llamada Cruz de Sobrarbe, emblema no sólo de Aínsa y de la Comarca de Sobrarbe, sino también de Aragón pues aparece, en el primero de los cuatro cuarteles del escudo de este antiguo reino, una encina coronada por una cruz.
    O contemplar, también, sus ocho columnas toscanas, su cubierta piramidal y su hermosa verja de hierro, forjada en 1672, provista de una pequeña puerta que nos permite acceder al interior.
     O, llevados por nuestra curiosidad, dar un par de vueltas en torno al templete para leer la historia de su construcción, labrada en el friso que lo circunvala : "En este puesto aparecio milagrosamente la Cruz llamada de Sobrarbe, blason de este reyno y de la villa de Aynssa (...) y acabose esta obra el año 1655 (...)".


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Punto del recorrido nº 11

     Seguimos hacia Aínsa. Tras la bajada y subida del barranco Forcaz, vuelve el llano,  vuelven los campos de cereales cuyas tonalidades verdes se ven salpicadas, en esta época de primavera, por pinceladas amarillas de las flores silvestres, el blanco de algún que otro cerezo en flor y unas pocas manchas rojas de las primeras amapolas (ababoles) que empiezan a crecer.
   Dejamos, a nuestra izquierda, una explotación ganadera (Granja de Fes). Seguimos disfrutando del paisaje que se extiende a todo nuestro alrededor y divisamos a lo lejos, a nuestra derecha, la silueta inconfundible y también casi omnipresente de la torre de la Iglesia de San Salvador de Guaso.
    Después de haber recorrido unos 4,580 km en 1 hora y 40 minutos aproximadamente, llegamos al aparcamiento del Castillo, inicio y final de nuestra ruta a la Cruz Cubierta por el Mirador de la Serreta. 


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